RESPUESTA
Cuando estés sobrio quizás puedas susurrar y no gritar enojado… Acaso me escuchaste cuando te decía que me hacían feliz los girasoles. ¿Escuchaste los poemas de Benedetti?, ¿entendiste al menos un TE AMO?.
Te pedí muchas veces que no me dejarás partir, que sostuvieran mis manos y cedieras a sencillos pedidos de amor.
Yo quería todo con vos: repetitivas noches de encuentro, besos de buenos días, viajes baratos. Quería nuestra casa y nuestro cuarto, quería una vida construida para ambos…
pero te ganó el miedo Miedo a la ternura, miedo a perder el control, Miedo a ser amado.
Entonces un día también sentí miedo. De perderme en vos, en tu frialdad, en tu ambición
Con un dolor profundo solté tus manos,
Y fingí un adiós.






a dos colores dijo
Uffff
en casos así, cuando a uno le gana el enojo por culpa de la botella, sin ninguna duda hay que soltar las manos.
Lástima, con un poco de amor como el tuyo por su parte, sería la bomba!!!
besos, a dos colores
11 Noviembre 2010 | 10:31 AM